Vexílla Regis

Vexílla Regis
MIENTRAS EL MUNDO GIRA, LA CRUZ PERMANECE

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER

LOS QUE APOYAN EL ABORTO PUDIERON NACER
NO AL ABORTO. ELLOS NO TIENEN LA CULPA DE QUE NO LUCHASTEIS CONTRA VUESTRA CONCUPISCENCIA

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN

NO QUEREMOS QUE SE ACABE LA RELIGIÓN
No hay forma de vivir sin Dios.

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

ORGULLOSAMENTE HISPANOHABLANTES

sábado, 31 de enero de 2026

NUEVE SÁBADOS A NUESTRA SEÑORA DE LA ANUNCIACIÓN

Origen
El espléndido Santuario de la Santísima Anunciación en Florencia está ligado a los orígenes de la orden de los Siervos de María. Mientras Florencia estaba ocupada por las luchas fratricidas, siete mercaderes decidieron recogerse en la soledad para comenzar una vida de penitencia y de contemplación, con una especial devoción a Nuestra Señora de los Dolores. Hacia 1245, ellos se retiraron en el Monte Senario, cerca de Florencia. Dos de ellos, Buenhijo de Monaldi y Alejo de Falconieri, descendieron pronto a Florencia para la predicación, y construyeron una pequeña capilla fuera de las murallas dela ciudad, como punto de referencia y de apoyo de su actividad.
  
Posteriormente, los Servitas confiaron la decoración de la capilla a un tal Bartolomé (pudo ser Bartolomé de Siena, que llegó a Florencia después de 1236, hombre de rara bondad, de una gran fe y de una singular devoción a la Santísima Virgen). Ellos eligieron como tema principal de la pintura el misterio de la Anunciación. En 1252, el pintor comenzó su trabajo. Luego de un tiempo razonable, la primera parte de la pintura estaba hecha, y quedaba lo más difícil, representar el rostro de la Virgen. Él se encomendó con fervor a Dios y a la Santísima Virgen. Pero, ni bien tomó el pincel, es tomado súbitamente por un sueño. Cuando se despertó, vio la pintura acabada y el rostro de la Virgen admirablemente pintada por una mano invisible. Lleno de estupor y de confusión, se levantó gritando: «¡Milagro, milagro!». Los fieles acudieron, extasiados también por la belleza paradisiaca de este rostro, y entonaron un himno de alabanza y acción de gracias al Señor y a la Virgen. Este hecho milagroso habría ocurrido en 1252, y muy probablemente entre el 24 y 25 de Marzo, fiesta litúrgica de la Anunciación.

Para otros autores, la tabla dataría de 1350 en adelante. Según el historiador Daniel Arasse, esta tabla de la Anunciación fue pintada hacia mediados del siglo XIV en la iglesia de la Santísima Anunciada (Florencia). En todo caso, esta imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Santa Anunciación fue solemnemente coronada en 1852, el día de la Natividad de María. En recuerdo de este gran evento cada año se celebran muy solemnes fiestas en el santuario, presididas por una novena, concluyendo el 8 de Septiembre.
   
Descripción
El fresco transmite la calma y la confianza, la sencillez y la paz. El libro puesto sobre un cojín, el banco-cofre que separa el primer plano del lecho virginal, todo esto contribuye al remarcable sentimiento de intimidad que se desprende de la obra. El movimiento del rostro de la Virgen María está orientado hacia lo alto, hacia la paloma. La posición de sus manos no tiene precedente conocido. Esta posición expresa la acogida. «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» (Mt. 5, 3). Esta actitud hace de María una reina, la Madre de Dios, en armonía con el acontecimiento de la Encarnación donde Aquél que era rico eligió la pobreza y habitó entre nosotros.
  
La devoción de los nueve Sábados de Nuestra Señora de la Santa Anunciación, que puede también practicarse como Novena, es muy antigua y practicada después del siglo XVII, en todo momento del año para obtener una gracia particular, pero más particularmente celebrada a fin de prepararse a la fiesta de Nuestra Señora de la Santa Anunciación.
  
La mejor forma de practicar esta devoción es la siguiente: En tanto sea posible, recibir todos los sábados la Sagrada Comunión, y durante el día, rezar las oraciones correspondientes a cada sábado. Estas oraciones pueden igualmente utilizarse para hacer la Novena.
  
NUEVE SÁBADOS A NUESTRA SEÑORA DE LA SANTA ANUNCIACIÓN
  

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
  
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
  
PRIMER SÁBADO
«Dios te salve, María…»
  
ORACIÓN
Con todo el amor y la confianza de un hijo hacia su madre, acudo a vuestros pies, ¡oh Nuestra Señora de la Santa Anunciación, a fin de implorar vuestro socorro. El Arcángel Gabriel, lleno de un santo respeto, os saludó con estas palabras: «Dios te salve, María…», palabras que a mi vez repito con todo el afecto de mi corazón, recordando el momento inefable en que Vos os convertisteis en la Madre de Dios. Y, en memoria de tan gran y dulce momento para todos los que han sido salvados, os suplico tengáis piedad de mí, y obtenerme de vuestro Divino Hijo todas las gracias de las cuales tengo necesidad. Es verdad que no merezco vuestra ayuda, porque bastante he ofendido a Dios, pero Vos, ¡oh Virgen poderosa!, que veis el estado de tristeza y de desolación en el cual me encuentro, obtenedme el perdón de mis pecados y las gracias que necesito. Por el amor que tenéis por Jesús, y el amor que tenéis a mi alma, no me abandonéis, ¡oh Madre de Misericordia!, y haced que los lamentos de mi oración sean pronto cambiados en un himno de alabanza y de acción de gracias por el consuelo que me habéis obtenido. Amén.

Rezar luego un Padre nuestro, y luego el Ángelus:
℣. El Ángel del Señor anunció a María.
℟. Y Ella concibió del Espíritu Santo.
Ave María…
   
℣. He aquí la esclava del Señor.
℟. Hágase en mí según tu palabra.
Ave María…
  
℣. Y el Verbo se hizo carne.
℟. Y habitó entre nosotros.
Ave María…

Rezar luego tres Gloria Patri, a fin de dar gracias a la Santísima Trinidad por los privilegios que Esta le concedió a la Santísima Virgen María.

Luego rezar las Letanías a la Santísima Virgen:
℣. Señor, ten piedad de nosotros.
℞. Señor, ten piedad de nosotros.
℣. Jesucristo, ten piedad de nosotros.
℞. Jesucristo, ten piedad de nosotros.
℣. Señor, ten piedad de nosotros.
℞. Señor, ten piedad de nosotros.
   
℣. Cristo, óyenos.
℞. Cristo, óyenos.
℣. Cristo, escúchanos.
℞. Cristo, escúchanos.
     
℣. Dios Padre celestial.
℞. Ten piedad de no­sotros.
℣. Dios Hijo Redentor del mundo.
℞. Ten pie­dad de nosotros.
℣. Dios Espíritu Santo.
℞. Ten piedad de nosotros.
℣. Santísima Trinidad que eres un sólo Dios.
℞. Ten piedad de nosotros.
  
℣. Santa María.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Santa Madre de Dios.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Santa Virgen de vírgenes.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre de Cristo.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre de la Iglesia.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre de la Divina gracia.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre purísima.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre castísima.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre inviolada.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre incorrupta.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre amable.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre admirable.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre del Buen Consejo.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre del Creador.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Madre del Salvador.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen prudentísima.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen venerable.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen laudable.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen humildísima.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen poderosa.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen clemente.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Virgen fiel.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Espejo de justicia.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Trono de la Sabiduría.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Causa de nuestra alegría.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Vaso espiritual.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Vaso honorable.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Vaso de insigne devoción.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Rosa mística.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Torre de David.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Torre de marfil.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Casa de oro.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Arca de la Alianza.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Puerta del Cielo.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Estrella de la mañana.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Arca de salvación.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Mística ciudad de Dios.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Adoratriz perpetua de Jesús Sacramentado.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Salud de los enfermos.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Refugio de los pecadores.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Consuelo de los afligidos.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Auxilio de los Cristianos.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Corredentora del género humano.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Medianera de todas las gracias.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Terror de los demonios.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Exterminadora de todas las herejías.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina Inmaculada.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de los Ángeles.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de los Patriarcas.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de los Profetas.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de los Apóstoles.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de los Mártires.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de los Confesores.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de las Vírgenes.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de todos los Santos.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina concebida sin mancha de pecado original.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina asunta a los Cielos.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina del Santísimo Rosario.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina del clero.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de la Iglesia.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de la familia.
℞. Ruega por nosotros.
℣. Reina de la paz.
℞. Ruega por nosotros.
  
℣. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
℞. Perdónanos Señor.
℣. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
℞. Escúchanos Señor.
℣. Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo.
℞. Ten piedad de nosotros.
  
℣. Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
℞. Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
    
ORACIÓN
Te suplicamos, Señor Dios, nos concedas a nosotros tus siervos, gozar de perpetua salud de alma y cuerpo: y, por la intercesión de la gloriosa y Bienaventurada siempre Virgen María santísima, vernos libres de las tristezas presentes, y obtener las alegrías eternas. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
  
ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LA SANTA ANUNCIACIÓN 
Humildemente prosternado a vuestros pies, ¡oh Virgen de la Santa Anunciación!, vengo a implorar vuestra asistencia en los momentos difíciles en que me encuentro. Jamás se ha oído y jamás será dicho que Vos hayáis abandonado a ninguno de vuestros hijos, y por ello os pido, ¡oh Madre llena de gracia!, uséis de misericordia, esa misericordia que Vos siempre habéis hecho prueba hacia los que han acudido a vuestra protección. No me abandonéis. Presentad mis súplicas ante el Trono de Dios, por el misterio inefable de Vuestra Anunciación, hacedme beneficiar de la eficacia de vuestro socorro. Sé que no soy digno de recibir los favores celestiales; en efecto, muchas veces, por mis pecados, he provocado el castigo divino, pero jamás será ausente el auxilio del Señor si Vos intercédeis por mí. Dirigid una mirada piadosa hacia vuestro pobre hijo, recordad a vuestro Jesús todo el amor que Lo llevó a sacrificarse por amor por mí, y por este mismo amor pedidle, ¡oh Virgen clemente!, el socorro que os suplico ahora, convencido de ser escuchado por vuestra poderosa intercesión. Amén.
  
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
 
SEGUNDO SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«María…»

ORACIÓN
Oh Virgen de la Santa Anunciación, Vuestro dulce Nombre de María significa estrella brillante para la humanidad, conduciéndola al puerto de Salvación a través de las olas tumultuosas de la vida. Vuestro Nombre me recuerda que Vos sois nuestra dulcísima Reina, y es así que os imploro en el presente, suplicándoos me socorráis, a mí que soy vuestro hijo. Vos sois el áncora de salvación, que me salvará de la tempestad en la cual me encuentro. Oh Virgen de la Santa Anunciación, Vos sola me podéis obtener las gracias que os pido: interceded por mí ante Vuestro Divino Hijo, a fin que me conceda las gracias por las cuales recurro a Vos. En vuestra intercesión, ¡oh María!, pongo toda mi confianza, no me abandonéis, venid en mi auxilio y así seré consolado. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.
   
TERCER SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«Llena de gracia…».

ORACIÓN
Oh Virgen de la Santa Anunciación, después que el Arcángel San Gabriel os saludó, os dijo que Vos erais llena de gracia: no me rechacéis cuando me postro a vuestros pies y os pido el favor de recibir un poco de la gracia inefable de que Vuestra alma fue llena en el momento de la Anunciación. No es sino en Vos, ¡oh María!, que que pongo mi esperanza frente a las angustias de todo tipo que asaltan mi alma, y ¿dónde veo otra ayuda que vuestra poderosa intercesión ante el Corazón de Jesús vuestro Divino Hijo? Ayudadme, ¡oh María, llena de gracia!, derramad sobre mí los efectos benéficos de vuestro poder misericordioso, como plugo a Dios concederos la gracia de ser llena del Espíritu Santo, a fin que yo sea digno de obtener de Él, por vuestra intercesión, las gracias y el favor que tanto necesito. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.
 
CUARTO SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«El Señor es contigo…»

ORACIÓN
¿Quién podrá dudar del amor que Vos tenéis por cada uno de nosotros, oh gloriosa Virgen de la Santa Anunciación? ¿Quién podrá dudar que vuestro amor maternal no puede socorrer a vuestros hijos luego que ellos han acudido a Vos en sus necesidades? Ea pues, ¡oh María!, usad de la influencia que tenéis sobre el Corazón de Dios y salvadme de la angustia en la cual me encuentro. Dad una palabra en mi favor, y Vos haréis la paz y la Salud de mi alma. «El Señor es contigo»: puesto que el Todopoderoso es con Vos y en Vos, podéis triunfar de todo lo que me amenaza. Socorredme pues, ¡oh Virgen Clemente, a fin que sea del número de aquellos que Vos habéis concedido vuestra ayuda y vuestro consuelo. Y si por desventura mi indignidad fue un obstáculo a vuestras gracias, obtenedme de Dios las buenas disposiciones de arrepentimiento, la humildad y la caridad que me aseguren vuestro socorro maternal y también todas las gracias que pido. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.

QUINTO SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«Bendita tú entre las mujeres…»
ORACIÓN
Elegida por Dios, elevada por encima de todas las creaturas que os han reconocido como su Reina, ¡oh Virgen de la Santa Anunciación!, Vos que habéis oído de boca de Santa Isabel este elogio sin igual: «Bendita tú entre las mujeres», recordando yo estas palabras celestiales con todo el afecto de mi corazón, os suplico dignaos concederme el favor de poder retornarlas a mi vez con toda gratitud, en unión con todos los que han obtenido, por Vuestra Misericordia, la gracia de la Salvación. Entonces podré decir, ¡oh María!, que sois bendita, porque Vos habéis tenido piedad de mi alma afligida y que Vos habéis vuelto hacia mí vuestros ojos misericordiosos. Ayudadme pues, ¡oh Madre de Misericordia!, rogad por mí y vuestro Divino Hijo no podrá dejar de concederme su auxilio todopoderoso en los tiempos de prueba en que me hayo. Es por Vos, ¡oh bendita entre todas las mujeres!, que ha venido la redención de la humanidad, la Salvación y la gracia. Es por Vos que espero firmemente poder cantar un día el himno de alabanza y de acción de gracia por los favores que he de recibir. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.

SEXTO SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús…»
ORACIÓN
Oh María, bendita tú entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Con aquella confianza repito las palabras que contienen toda la razón de Vuestra grandeza, de Vuestro poder inefable y que recuerdan el misterio de Vuestra elección en tanto como Madre de Dios Redentor de la humanidad. Vos sois la Madre de mi Salvador, Vos estáis sentada en el Trono de la Misericordia divina, Vos sois el Áncora de mi esperanza en las olas rugientes que amenazan devorarme. Venid pues a mi socorro, ¡oh Dulcísima Madre de mi Salvador!: recordad a vuestro Divino Hijo con aquel amor que Vos le tuvisteis en vuestros brazos, y Él tendrá piedad de mí, remplazando así las lágrimas y la prueba por la alegría y la liberación. Es todo lo que espero por vuestra intercesión, ¡oh María! Mostraos a mí como la compasivísima Madre de Misericordia y el auxilio de Dios que tanto deseo me será concedido. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.
   
SÉPTIMO SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«Santa María, Madre de Dios…»
ORACIÓN
Oh María, Misericordiosísima Madre de mi Salvador, vengo aquí a vuestros pies para implorar vuestro socorro a fin que me libreis de la situación en que me encuentro. La Iglesia me enseña a invocaros para socorrerme por estas dulces palabras: «Santa María, Madre de Dios…». Sí, ¡oh Santísima, oh Reina Inmaculada de Cielos y tierra!, Vos que habéis llevado en vuestro seno virginal, durante nueve meses, a Aquel que los Cielos no pudieron contener: por esta grandeza inefable, por todas las alegrías de vuestra Maternidad Divina, por todos los dolores que padecisteis en Vuestro Corazón después que devinisteis la Madre del Divino Crucificado, os suplico vengáis en mi auxilio. Yo soy vuestro hijo miserable, que además de ser tan pobre de la gracia de Dios, ha ofendido muchas veces a mi Dios y merecido su cólera. Mas Vos, ¡oh Madre de Misericordia y Refugio de los pecadores!, obtenedme de vuestro Divino Hijo los sentimientos de contrición y de abandono en la Providencia Divina que me dispongan a recibir las bendiciones celestiales que pido de todo corazón, por vuestra poderosa intercesión que nunca cesaré de invocar. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.

OCTAVO SÁBADO 
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«Ruega por nosotros, pecadores…»
ORACIÓN
Oh Virgen de la Santa Anunciación, repito ahora y con todo el afecto de un hijo y con toda la confianza que me inspira la necesidad en la cual me encuentro, las palabras que la Iglesia nos enseña: «Ruega por nosotros, pecadores…». Bastante verdad hay en estas palabras, y no puedo encontrar otras mejores para implorar vuestra asistencia: «Ruega por mí, pecador…». ¿Es que la mano de Dios abandonará a los que se arrepienten de haberlo ofendido tanto? ¿Vuestro Corazón estará cerrado frente a las angustias de un hijo rebelde que regresa, arrepentido, a la casa paterna? Ah, yo soy el hijo, y Vos, ¡oh María!, sois aquella a quien, al pie de vuestro trono, presento mis súplicas para que Vos le pidáis en mi nombre a Jesús además de la misericordia y el perdón de mis pecados, el alivio de las angustias que me asaltan. Tal es mi esperanza, ¡oh María!, y estoy seguro que con Vos no seré nunca confundido. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.
   
NOVENO SÁBADO
Por la señal…
℣. Oh Dios, entiende en mi ayuda.
℟. Señor, a mi socorro presto atiende.
℣. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
℟. Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

«Ahora, y en la hora de nuestra muerte…»
ORACIÓN
Oh Virgen de la Santa Anunciación, ¡oh María, mi dulce Madre!, os pido apresuraos en venir a mi socorro a fin que no sea perdido. Vos bien sabéis cómo tiemblo ante las angustias que me encuentro, Vos sabéis cómo mi alma se halla en medio de tribulaciones y cómo espero recibir consuelo y descanso por vuestra intercesión. Extended vuestra mano hacia mí que soy tan miserable, salvadme de las aguas que amenazan engullirme: con el corazón en los labios, os pido roguéis por mí, y obtenedme de Vuestro Hijo las gracias de que tengo tanta necesidad. Oh Virgen de la Santa Anunciación, Vos que sois mi esperanza ante el Trono de Dios, ¿Vos abandonaréis a vuestro hijo?, ¿Lo abandonaréis en las pruebas y tormentas? Volved pues vuestros ojos misericordiosos, y por el amor que Vos tenéis por mí, os pido me guardéis siempre bajo vuestra protección maternal tanto en vida como en la hora de la muerte. Y cuando llegue mi última hora, haced que por vuestra intercesión, mi alma sea salvada, a fin que pueda cantar siempre en el Cielo el himno de alabanza y de acción de gracias por la misericordia de mi Dios y por el amor que tuvisteis hacia mí. Amén.

Las demás oraciones se dirán todos los días.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Los comentarios deberán relacionarse con el artículo. Los administradores se reservan el derecho de publicación, y renuncian a TODA responsabilidad civil, administrativa, penal y canónica por el contenido de los comentarios que no sean de su autoría. La blasfemia está estrictamente prohibida, y los insultos a la administración constituyen causal de no publicación.

Comentar aquí significa aceptar las condiciones anteriores. De lo contrario, ABSTENERSE.

+Jorge de la Compasión (Autor del blog)

Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)