Prólogo: Cuando la necesidad llama al deber.
Adjunta a la respuesta en mi publicación en X se incluyó una solicitud requiriendo considerar al cardenal Manning, a los Padres y los límites de la analogía:
«¿Qué dices ante esto? El autor es un ex-seminarista del Seminario de la Santísima Trinidad. Parece coincidir con lo que escribió el cardenal Manning (basado en los Padres de la Iglesia) en “La presente crisis de la Santa Sede”, que así como Cristo pasó por su Pasión, muerte y resurrección, Su Iglesia debe pasarlo también».
A continuación, el texto en la captura de pantalla:
«Respuesta de gladius_veritatis, 27 de Enero de 2021, 09:44:21 AM:Cita de: 2Vermont, 27 de Enero de 2021, 09:31:13 AM¿Cuál es tu postura entonces?No estoy tan seguro que la historia no demostrará que todos estamos equivocados, al menos en algún aspecto u otro. Si TENGO que alinearme con alguna postura u otra, la única que tiene más sentido para mí es el Sedeprivacionismo, o la Tesis de Cassiciacum de Guérard des Lauriers (quien, aparte del padre [Martin] Stepanić OFM, fue el único teólogo legítimo en Tradilandia).El sedevacantismo puro tiene problemas insolubles, como también la [postura] Reconocer y Resistir.Cuando Cristo estuvo en la tierra, una de las principales razones por las que Sus seguidores fueron impactados por Su muerte fue… “¿Quién hubiera pensado que Dios podría MORIR? Él lo hizo”.Cristo dijo que Él estaría CON la Iglesia hasta el fin, pero ¿no es la vida de la Santa Iglesia análoga a la vida de Nuestro Santísimo Señor? Bueno, Él murió. Sí. Su Divinidad permaneció unida tanto a Su Cuerpo como a Su Alma, y así Él pudo reunirlas cuando quiso. Aun así, estaban verdaderamente separadas, lo que es la definición de la muerte.¿Hay algo que diga que la Iglesia, como Su Señor, no puede morir, al menos en el sentido que Su cuerpo y Su alma se separen? ¿Tal escenario necesariamente invalidaría la promesa de estar con ella todos los días?Hay mucho más para decir, pero estos son algunos pensamientos básicos».
Aquí veo un llamado al deber para intervenir en aras de la claridad y precisión que demanda nuestra Santa Fe. ¡Oh, que esto sea una edificación y no se tome como ejercicio voluntario para atizar la controversia!
I. La pregunta planteada
El argumento para considerar propone que, así como Cristo pasó por Su Pasión, Muerte y Resurrección, así también la Iglesia, Su Cuerpo Místico, puede padecer una “muerte” comparable, en el entendido de una separación entre su “cuerpo” y su “alma”, sin que por ello se contradiga la promesa de Cristo de permanecer con ella hasta el fin de los tiempos.
Esta línea de razonamiento está siendo avanzada en defensa del sedeprivacionismo, particularmente bajo el llamado de la Tesis de Cassiciacum de Guérard des Lauriers y los escritos del cardenal Henry Edward Manning, especialmente La crisis presente de la Santa Sede.
Puesto que este llamado invoca a los Padres y a un cardenal de la Iglesia Romana, requiere precisión, no impresionismo.
Es un hecho conocido que la analogía, si se estira demasiado, deja de iluminar y comienza a deformar la doctrina.
II. Indefectibilidad: El límite no negociable
Antes de admitir cualquier analogía, un principio debe gobernar toda la discusión: LA IGLESIA ES INDEFECTIBLE.
Según la doctrina constante del Magisterio pre-Vaticano II:
- La Iglesia no puede caer
- No puede perecer
- No puede perder su constitución esencial
- No puede cesar de existir como una sociedad visible, jurídica y apostólica
Los promotores del sedeprivacionismo lo sostienen con certeza. De hecho, en un intento de defender la indefectibilidad es que están convencidos que el sedeprivacionismo es la explicación más convincente para la presente crisis de la Iglesia de Cristo.
Pero, en nuestra naturaleza caída, querer no siempre equivale a hacer. Querer defender la indefectibilidad es noble y altamente encomiable. Pero, la cuestión es si el sedeprivacionismo realmente defiende la indefectibilidad.
La indefectibilidad no significa que la Iglesia siempre aparecerá gloriosa o dominante. Significa que ella siempre permanecerá como la Iglesia que Cristo fundó, poseyendo:
- La Fe verdadera
- Los verdaderos sacramentos
- Una jerarquía real con autoridad en principio
La indefectibilidad no es solamente la supervivencia de una idea, sino la existencia ininterrumpida de la Iglesia como una sociedad visible y jurídica, investida con autoridad para actuar.
Toda teoría que concluya en una Iglesia sin autoridad como tal, sin visibilidad, o sin realidad jurídica, pasa de la teología a la contradicción.
III. La analogía a la Pasión: Su legitimidad, dentro de sus límites
Es innegablemente católico afirmar que:
- Cristo sufrió
- Cristo fue humillado
- Cristo fue rechazado por los Suyos
- Cristo aparecía derrotado
Asimismo es católico afirmar, basados en la autoridad de los Padres, que:
- La Iglesia debe seguir a su Cabeza
- Debe pasar por una Pasión
- Afrontará traición, eclipse, y una aparente ruina.
IV. Lo que realmente enseña el cardenal Manning (La presente crisis de la Santa Sede)
El cardenal Manning, tomando explícitamente de los Padres, enseña que:
- La Iglesia afrontará una Pasión
- Su autoridad será escarnecida
- Sus defensores aparecerán impotentes
- Sus enemigos clamarán victoria
- La confusión reinará incluso dentro de sus estructuras visibles
Él compara esto con:
- Cristo ante Pilatos
- Cristo abandonado por los Apóstoles
- Cristo clavado a la Cruz mientras el Sumo Sacerdote aún estaba en sede
Con todo, y esta distinción es decisiva, MANNING NO ENSEÑA QUE LA IGLESIA MUERA ONTOLÓGICAMENTE.
Él no enseña:
- Una separación del cuerpo y el alma de la Iglesia
- Una suspensión de la sucesión apostólica
- Un colapso metafísico de la autoridad eclesial
- Una Iglesia reducida a un remanente puramente espiritual.
La Pasión planteada por Manning es histórica y moral, no ontológica.
- Es humillación, no disolución.
- Crucifixión, no aniquilación.
V. La necesaria distinción: Pasión NO ES Muerte
Aquí debe hacerse la distinción crítica.
Lo que se puede decir (con los Padres y Manning).
Es legítimo decir:
- La Iglesia puede ser crucificada por la persecución
- Ella puede ser rodeada por falsos pastores
- Su verdadera voz puede ser ahogada
- Su autoridad puede ser reclamada por impostores
- Ella puede aparecer abandonada; incluso “derrotada”.
Esto corresponde a Cristo:
- Escarnecido como Rey
- Desnudado y azotado
- Declarado impotente por los que tenían el oficio
Lo que NO se puede decir (sin romper la Tradición)
No es legítimo decir:
- El alma de la Iglesia separada de su cuerpo (los modernistas perpetuando el Cuerpo, y los católicos tradicionales el Alma…)
- La Iglesia cesa de ser jurídicamente constituida
- La Iglesia “muere” en el sentido teológico propio
- La Iglesia debe posteriormente ser reconstituida
La muerte de Cristo involucró:
- Una única unión hipostática
- Una verdadera separación del cuerpo y el alma
- El poder divino para reunirlos
La Iglesia no es una persona divina.
Ella es una sociedad constituida precisamente por la unidad visible.
Aplicar propiamente la muerte a la Iglesia es colapsar la analogía en la identidad. Algo que ni los Padres ni el cardenal Manning nunca harían.
VI. Examinando bajo esta luz al sedeprivacionismo
El sedeprivacionismo atenta preservar la indefectibilidad planteando:
- Ocupación material del oficio sin autoridad formal
- Una privación universal prolongada de la forma papal
Sin embargo:
- Esta distinción es especulativa
- Es desconocida a los Padres
- Está ausente de la enseñanza magisterial pre-Vaticano II
- Conlleva el riesgo de redefinir el Papado.
El cardenal Manning no describe una Iglesia con un “medio papa”, ni una jerarquía suspensa entre el ser y el no-ser. Su crisis no es metafísica; es moral, histórica y jurídica.
VII. ¿Por qué la postura Sedevacante absoluta (Totáliter) se ajusta más naturalmente a Manning?
Cuando el cardenal Manning habla de crisis, su énfasis consistentemente está en la usurpación, no en la suspensión.
Tomando de la Escritura y los Padres, él describe:
- Los cargos tomados por aquellos que traicionan su propósito
- La autoridad reclamada sin sanción divina
- Una estructura visible reteniendo la forma mientras carece de legitimidad
- A Caifás detentando el Sumo Sacerdocio mientras condenaba a Cristo
- A Judas Iscariote entre los Apóstoles
- A los pastores que desparraman en lugar de recoger.
La postura sedevacante absoluta, en su forma clásica y restringida, hace una afirmación sencilla: LA DEFECCIÓN PÚBLICA DE LA FE CATÓLICA ES INCOMPATIBLE CON DETENTAR CARGOS ECLESIÁSTICOS.
Esta posición:
- No requiere metafísica especulativa
- No divide la autoridad en mitades material y formal existiendo lado a lado
- Preserva la naturaleza de la Iglesia sin redefinirla.
La Iglesia permanece viva.
La autoridad permanece en pricipio.
Lo que está ausente no es la Iglesia, sino sus ocupantes legítimos.
Y, la Iglesia hace una provisión en sus cánones para el principio aplicable y lo que debe hacerse cuando la autoridad constituida cesa de funcionar.
VIII. Vacancia no es muerte
Aquí debe hacerse la aclaración final:
- Vacancia no es muerte
- Usurpación no es caer de la infalibilidad
- Eclipse no es aniquilación
La Iglesia en el Viernes Santo del cardenal Manning:
- Aparece sin líder
- Aparece abandonada
- Aparece vencida
Pero ella no está muerta.
Ella está sufriendo.
La postura sedevacante absoluta, cuidadosamente declarada, ajusta con esta imagen mejor que el sedeprivacionismo, porque no requiere alterar la metafísica de la Iglesia a fin de explicar su Pasión.
IX. «Yo estoy con vosotros todos los días».
La promesa de Cristo de permanecer con Su Iglesia todos los días, aun hasta la consumación del mundo, garantiza lo que pertenece al ser de la Iglesia:
- Continuidad de la misión: la Iglesia nunca cesa de enseñar, santificar y dar testimonio de la verdad.
- Continuidad de la autoridad en principio: el poder que Cristo confió a Su Iglesia nunca se extingue, aun cuando su ejercicio esté oscurecido o impedido.
- Continuidad de la verdadera Iglesia: la Iglesia fundada por Cristo nunca perece, nunca es remplazada, y nunca es transformada en otro cuerpo.
Esta promesa no garantiza lo que pertenece solamente a las apariencias:
- Que todo reclamante a cargo eclesiástico es por tanto legítimo por defecto.
- Que la usurpación o traición no puede ocurrir sin estructuras visibles.
- Que la autoridad exterior siempre coincide con la fidelidad interior.
X. Conclusión: ¿Si es necesario?
Si se insiste en invocar al cardenal Manning y los Padres de la Iglesia, debe declararse con precisión y sin calificación:
- Ellos no enseñan una “Iglesia muerta”.
- Ellos no enseñan una separación del Cuerpo y el Alma de la Iglesia.
- ELLOS NO ENSEÑAN una Iglesia que pueda ser traicionada, crucificada, y aparentemente derrotada, pero nunca privada de su ser esencial, nunca despojada de su divina constitución, y por tanto siempre indefectible.
Dentro de ese marco, si alguien se siente compelido a elegir entre explicaciones imperfectas para explicar la presente crisis, la distinción se hace clara:
- El sedeprivacionismo exagera introduciendo distinciones metafísicas especulativas desconocidas a los Padres y sin respaldo del Magisterio pre-Vaticano II.
- La postura sedevacante absoluta, cuando se sostiene sobriamente y sin reduccionismo, se conforma más naturalmente al paradigma patrístico y de Manning, en la medida que explica la crisis en términos de usurpación y traición, en lugar de redefinir la naturaleza de la autoridad eclesiástica misma.
La verdad gobernante, sin embargo, no admite compromiso alguno:
- Cristo verdaderamente murió.
- La Iglesia verdaderamente sufre, pero no muere.
Cualquier otra cosa traspasa los límites de la analogía legítima y deja atrás a los Padres.
Estoy persuadido que esta intervención ha cumplido su propósito: erigirse del lado de la claridad, la precisión, y la fidelidad a la Tradición.
Bendito sea Dios.


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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)