Noticia tomada de RED IBEROAMERICANA DE ESTUDIOS SOBRE SECTAS.
Heber Carl Jentzsch Olson, “presidente” de la Iglesia de Cienciología Internacional durante muchos años, falleció años después de ser trasladado a una residencia de ancianos, según ha revelado hace unos días Radar Online.
Tony Ortega, que escribe a menudo sobre Cienciología, confirmó la noticia a través de su página en Substack. Karen de la Carrière, exmujer de Jentzsch, se puso en contacto con Ortega para comunicarle que el dirigente (figurado) de la secta había fallecido el 8 de Enero a los 90 años (más abajo reproducimos un texto escrito por la propia Karen).
UN “PRESIDENTE” A LA SOMBRA DEL LÍDER REAL
Hace años, fue trasladado de la sede internacional de Cienciología a una residencia de ancianos. Anteriormente, Jentzsch fue considerado una figura importante en la iglesia, especialmente en las décadas de los 80 y 90, cuando ejerció como portavoz de la organización. Este papel le permitió ganarse el favor de los periodistas y de sus compañeros cienciólogos.
Aunque oficialmente era conocido como el presidente de Cienciología, el título no significaba que dirigiera las cosas, ya que David Miscavige Girado se convirtió en presidente del consejo de administración del Centro de Tecnología Religiosa y capitán de la Organización del Mar, el grupo más elitista y dedicado de la Cienciología, tras la muerte del fundador, Lafayette Ronald “L. Ron” Hubbard.
Como presidente del consejo de administración, Miscavige es considerado el líder real de la Iglesia de Cienciología.
PRISIONERO DE LA SECTA: «NO CREO QUE PUEDA SALIR NUNCA».
Según De la Carrière y otros, Miscavige redujo el papel de Jentzsch a principios de la década de 2000 y habló negativamente de él delante de otros. De manera que el supuesto presidente empezó a aparecer en eventos con menos frecuencia. Más tarde fue enviado al “agujero”, una especie de prisión en la que se recluye a las personas supresivas (aquellas que la iglesia considera una amenaza para su progreso).
Según documentos oficiales presentados recientemente, en 2023 Jentzsch seguía figurando como “director ejecutivo” de la Iglesia de la Cienciología Internacional.
En 2012, Tony Ortega escribió un artículo para The Village Voice en el que hablaba con el hermano mayor de Jentzsch, David Jentzsch. David afirmó en ese momento que no había hablado con Heber en tres años y que, la última vez que lo hizo, instó a su hermano a abandonar la secta.
«Me dijo: ‘No creo que pueda salir nunca de aquí’. Pero yo le dije: ‘Tienes que intentarlo’. Y lo último que me dijo fue: ‘Nunca saldré vivo de aquí’».
INCOMUNICADO CON SU FAMILIA
David alegó que los trabajadores de la base en la que se encontraba Heber se negaban a atender sus llamadas desde la última vez que había hablado con su hermano.
«No me dejan hablar con él. Heber acaba de perder a su hijo, Alexander», afirmó David. «Llamé y les dije que quería hablar con mi hermano sobre esto. Me dijeron: ‘No puedes venir, no te queremos aquí’. Les dije que iría allí y que tendrían que dejarme verlo. Pero me dijeron: ‘Heber no podrá hablar contigo, así que es mejor que no vengas’».
David también recordó una época en la que Heber era muy apreciado en Cienciología e intentó convencerlo del éxito de su base. «Hizo mucho con el IRS [Servicio de Impuestos Internos, agencia de recaudación de impuestos, que admitió la exención fiscal de Cienciología como “religión”], diciéndoles que Cienciología es una iglesia, lo cual realmente no es así», afirmó David.
«Fui allí en una ocasión. Me enseñó las instalaciones. Almorzamos en una mesa muy bonita. Los demás tuvieron que sentarse en el suelo para comer en un gimnasio, pero nosotros teníamos un camarero con una toalla enrollada en el brazo y la mesa muy bien puesta, ya sabes a qué me refiero».
Cuando terminó el almuerzo, David dijo que Heber le preguntó qué le parecía el lugar. «Heber, es como el infierno», le dijo David, y añadió que su hermano se enfadó «muchísimo conmigo».
Radar Online se puso en contacto con la Iglesia de Cienciología para obtener un comentario sobre la muerte de Heber, y le proporcionaron una necrológica.
Lo elogiaron por enfrentarse a «una de las agresiones legales más famosas jamás lanzadas contra la Iglesia de Cienciología» y lo recordaron como una «presencia imponente» que no dejaba «ninguna duda sobre su convicción, autoridad y dedicación de toda una vida a la Iglesia de Cienciología».
EL TESTIMONIO DE SU EXMUJER
En su página de Substack, Tony Ortega ha reproducido el pasado 10 de enero unas palabras escritas por Karen de la Carrière, exmujer de Jentzsch. Las reproducimos a continuación, traducidas al castellano:
Estuve casada con Heber Jentzsch, presidente de la Iglesia de Cienciología Internacional, desde 1978. Nuestra boda fue oficiada por David Mayo, entonces una de las figuras más importantes de la Cienciología.Pero la vida de Heber no empezó con Cienciología. Empezó en una secta completamente distinta.Se crio en una familia polígama de proporciones asombrosas: 52 hijos, ocho esposas y un padre autoritario. Su padre dirigía el hogar no como una familia, sino como un campo de trabajo. Los niños trabajaron en el campo desde pequeños, tratados como unidades de producción en lugar de seres humanos.Heber recordó más tarde que su padre usaba picanas eléctricas contra los cuerpos de los niños cuando la productividad en los campos de patatas disminuía. Violencia, dominación, humillación: todo esto se había normalizado mucho antes de que Heber conociera Cienciología.En retrospectiva, la trayectoria es dolorosamente clara: Heber escapó de una secta para luego ingresar en otra.Contra todo pronóstico, Heber huyó de ese entorno y, de alguna manera, aterrizó en Hollywood, donde apareció en la película ‘Paint Your Wagon’. Posteriormente, trabajó en teatro en Las Vegas, actuando en grandes producciones junto a artistas de renombre, como Juliet Prowse, exnovia y coprotagonista de Elvis Presley. Durante un breve período, Heber experimentó algo raro en su vida: autonomía.Los primeros años de nuestro matrimonio fueron extraordinariamente difíciles, no por falta de amor, sino porque Cienciología hace que las relaciones humanas normales sean casi imposibles.En aquel entonces, yo era Supervisor de Casos Clase XII en Flag, Clearwater [Florida], uno de los puestos técnicos más altos de Cienciología. Heber estaba destinado en Los Ángeles como ejecutivo sénior de relaciones públicas. Y en Cienciología no puedes simplemente dejar tu puesto. Primero debes reemplazarte a ti mismo, un requisito casi imposible a ese nivel.Finalmente, David Mayo emitió una autorización escrita que me permitía trasladarme a Los Ángeles. Con esa autorización, volé al oeste e intercambié formalmente puestos con Ray Mithoff, entonces Supervisor Principal de Casos en el Centro de Celebridades. Bastaba la intervención directa de un alto ejecutivo para que un matrimonio viviera en la misma ciudad.A lo largo de la década de los 80, Heber apareció en más de 100 entrevistas televisivas nacionales, defendiendo a Cienciología como su portavoz durante un período de creciente escrutinio público. Lo que los espectadores nunca vieron fue lo que ocurrió después.David Miscavige solía desatar su furia contra Heber por sus supuestos fracasos. Si Heber no atacaba la psiquiatría con la suficiente agresividad, se le declaraba enemigo. Si una respuesta no satisfacía sus expectativas, lo castigaban.Con el tiempo, Heber empezó a temblar antes de las entrevistas, no por nervios, sino por una certeza: sabía que el castigo era inevitable.El exejecutivo Mike Rinder ha declarado públicamente que presenció personalmente cómo Miscavige agredió físicamente a Heber al menos diez veces. La cifra real es casi con certeza mayor.En un evento de la IAS [Asociación Internacional de Cienciólogos] en Inglaterra, Miscavige les ordenó a Heber, Mike Rinder y Marc Yager que se arrojaran al lago helado de Saint Hill en noviembre. No se les permitió secarse.Esto no era una crueldad espontánea, sino un ritual. La práctica se origina en los castigos de L. Ronald Hubbard a bordo del Apolo. En la cultura de la Organización del Mar, la inmersión forzada tiene como objetivo humillar, quebrantar y purificar al sujeto de supuestos pecados.Esto no es disciplina. Es un ritual de una secta. A principios de la década de los 90, Heber, Mike Rinder y Marc Yager fueron enviados al Freewinds [buque de la Organización del Mar, el cuerpo de élite de la secta] y se les ordenó limpiar las sentinas (los compartimentos más bajos y sucios del barco, donde se acumulan aceite, desechos, bacterias y residuos tóxicos). Trabajaban 12 horas al día sin equipo de protección.Fue después de este período cuando oí hablar por primera vez del deterioro mental de Heber. Ulf Olofsson, miembro de la Organización del Mar, fue asignado para escoltar a Heber desde el Freewinds de regreso a la Base Internacional cerca de Hemet. A los miembros de la Organización del Mar rara vez se les permite viajar solos; la fuga, conocida internamente como “soplo”, es común.Ulf me contó después que Heber estuvo incoherente durante todo el viaje, hablando en párrafos fragmentados y sin sentido. La brutalidad finalmente se había cobrado su precio.Hay una pérdida que no se puede contextualizar, justificar ni replantear. Alexander Jentzsch, el único hijo que Heber y yo tuvimos juntos, nació y creció dentro de Cienciología. Nunca experimentó la vida fuera de ella. Nunca tuvo la opción de renunciar a ella.Alexander murió a los 27 años por una sobredosis. Para comprender su vida, es necesario comprender la ausencia forzosa de su padre.A Heber sólo se le permitió ver a su hijo 12 veces en 15 años; cada visita restringida a un turno matutino de aproximadamente dos horas y media. Estas limitaciones no fueron casuales. Fueron consecuencia directa del prolongado encarcelamiento de Heber en “el Agujero”.El Agujero no era metafórico. Era una mazmorra físicamente confinada, rodeada de rejas, donde los altos ejecutivos eran encarcelados durante largos períodos de tiempo. Heber pasó allí aproximadamente 9 años.Los reclusos dormían en el suelo. Se les permitía ducharse dos veces por semana. Vivían bajo vigilancia constante, humillación y degradación psicológica. Esto no era disciplina. Era cautiverio. Por eso Alexander creció sin padre.Alexander se describió una vez con una sencillez devastadora como “el niño sin padre”. Esa frase contiene toda una infancia. Pero Heber no había abandonado a su hijo. Fue separado de él por un sistema que considera los lazos familiares como prescindibles y el apego emocional como una carga.Alexander creció sabiendo que su padre existía, pero era inalcanzable. Presente de nombre. Ausente en vida. Esta no fue una tragedia privada. Fue un resultado sistémico.Cuando Alexander murió, la pérdida fue inconmensurable, no sólo porque la vida de un joven terminó demasiado pronto, sino porque reveló el daño generacional infligido por el control coercitivo. Alexander no fracasó. No fue débil. No fue imprudente.Fue criado en cautiverio, emocionalmente huérfano por las políticas y abandonado a su suerte en la adultez con heridas que nunca fueron reconocidas, y mucho menos curadas.Tras dejar la Organización del Mar, los ejecutivos de la OSA [Oficina de Asuntos Especiales] me citaron para un interrogatorio electromagnético, que quedó grabado en video. Justo fuera del campo de visión de la cámara se encontraban un abogado de la secta y un guardia de seguridad. Era el año 1990.Me preguntaron si tenía la intención de solicitar la manutención de mi hijo a Heber.Me quedé atónita. No me casé con Heber por dinero. No me divorcié de él por dinero. Y, desde luego, no tenía intención de exigirle la manutención a un hombre que ganaba 50 dólares a la semana. La pregunta en sí misma lo reveló todo: cómo ve Cienciología las relaciones humanas: no como vínculos, sino como obligaciones.Heber Jentzsch no era un monstruo. Era un hombre moldeado por el control extremo desde la infancia; un hombre cuya vida siguió una trayectoria trágica, casi inevitable, de un sistema autoritario a otro. Pagó esa trayectoria con su salud, su dignidad y, en última instancia, su mente.Alexander pagó con su vida.Esto no es sólo un obituario. No son sólo unas memorias. Es un registro del daño. Una generación fue destrozada por la brutalidad. La siguiente, por la ausencia. Esto es lo que produce el sistema carcelario interno de Cienciología.Así es como se ve la “disciplina religiosa” sin eufemismo. Alexander no fue un daño colateral. Fue el coste.Y ambos nombres merecen ser pronunciados… juntos.

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+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)