La iglesia de San Valdo en Quelaines-Saint Gault, al sur de Mayena (País del Loira, Francia) se ha salvado momentáneamente de la demolición proyectada por el ayuntamiento luego de que se presentaran dos ofertas de compra por el valor simbólico de un euro, informó el Correo de Mayena.
Una de las ofertas proviene del historiador Reynald Secher (quien ya restauró una capilla en Loira Atlántico en 1993), y la otra de Edouard Carvallo y Sébastien Desmontils (empresario y agricultor de Mayena respectivamente).
La iglesia, construida en el siglo XI, estaba programada para demolición y conversión en un memorial a finales de Enero después de haber sido cerrada al culto en 1998 y desacralizada en Noviembre de 2025 por el obispón Matthieu Henri Fabien Dupont de la diócesis de Laval, cuando el sacerdote Matthieu Salenave acudió al sitio a pedido de un amigo desde San Aignano del Roe y asperjó la iglesia con agua bendita, lo que causó la ira del alcalde local Laurent Lefèvre, que lo acusó de supuesta obstrucción y violencia contra funcionario, por lo que pasó 36 horas en prisión en la gendarmería de Craon. Salenave, por su parte, afirmó que estaba en un área pública y que fue increpado por el alcalde, al que denunció por agresión.
La protesta del padre Salenave rindió frutos, pues el 5 de Febrero la asociación Urgencias Patrimonio solicitó ante el tribunal administrativo de Nantes la suspensión provisional de la orden de demolición del edificio, cuya solicitud de clasificación como edificio patrimonial está en curso.
Salenave fue uno de los tres sacerdotes que fueron acusados junto a los padres Olivier Rioult y Nicolas Pinaud de enviar una carta abierta oponiéndose a los diálogos doctrinales de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X con el Vaticano en el 2012 y abandonar el exilio en la casa prioral de Albano (Italia), pasando a la Fraternidad San Pío X-Compañía de María formada en torno al obispo Richard Williamson. Es de advertir que en este proceso, surgido a pesar que Salenave se disculpó mediante carta, el entonces superior general Bernard Fellay Voegele usó por primera vez la potestad de juez canónico de primera instancia que le fue reconocida por el Vaticano modernista, como confesó él en una conferencia en Filipinas en 2018.

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Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)