El obispón iraquí Mar Manuel Juan Chalita, de la Eparquía Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego (Estados Unidos) está siendo investigado tanto por la justicia seglar de Estados Unidos como por el Vaticano por presunta malversación de fondos y por acusaciones de mala conducta personal, reveló The Pillar Catholic.
Manuel Juan Chalita (en siriaco ܥܰܡܰܢܽܘܐܝܶܠ ܚܰܢܳܐ ܫܰܠܺܝܛܳܐ; en árabe ايمانويل حنّا شاليتا) nació el 11 de Noviembre de 1956 en Peroz-Shapur, una aldea en el Kurdistán iraquí que se convirtió al catolicismo caldeo en 1830. “Instalado” presbítero el 31 de Mayo de 1984 por Juan Pablo II Wojtyła, se mudó a Estados Unidos en 1987 después de su doctorado en teología bíblica en la Pontificia Universidad Urbaniana de Roma, incardinándose en la eparquía de Santo Tomás Apóstol de Detroit. Fue nombrado segundo eparca de San Tadeo de Toronto (Canadá) por Bergoglio el 15 de Enero de 2015, siendo “instalado” obispón el 6 de Febrero siguiente por el patriarca Luis Rafael Sako, y dos años y medio después, en medio de tensas luchas por el liderazgo, trasladado a la eparquía de San Pedro Apóstol en San Diego en remplazo de Mar Sarhad José Hormisdas Jammo (renunció en 2016, murió en 2025) posesionándose el 29 de Agosto de 2017.
Las investigaciones empezaron por movimientos irregulares en las cuentas de la catedral caldea de San Pedro, en El Cajón (California), que en la práctica funciona también como centro administrativo de la eparquía. Resulta que se arrendó un salón parroquial por 33.990 dólares mensuales, y el consejo económico encontró en Noviembre de 2024 que el alquiler no era pagado por la empresa que suscribió el contrato, sino por una caridad de la diócesis, por medio de la cual Chalita “reembolsaba” los pagos que recibía directamente.
El informe presentó que al menos 427.345 dólares fueron manejados de este modo, aunque otras operaciones cuestionadas podrían elevar significativamente la cifra hasta un millón de dólares. Incluso, se halló un cheque de 7.500 dólares girado por Chalita a la churrasquería “Fogo de Chão”, y 30.000 recibidos directamente de los fieles por misas perpetuas de difuntos, que después reembolsó a la cuenta diocesana.
Los hallazgos fueron informados al Nuncio en Estados Unidos el cardenal Christophe Pierre, y a la Oficina del Comisario del condado de San Diego. La investigación penal seglar está buscando si hay conducta punible.
Por su parte, el expediente enviado al Vaticano incluye otras denuncias sobre conductas personales consideradas impropias para un obispo, como visitas frecuentes a “Hong Kong”, un club nocturno en Tijuana, al otro lado de la frontera, señalado por la prensa local de ofrecer servicios de prostitución y estar vinculado a la trata de personas. Wade Dudley investigador privado y ex agente del FBI, afirmó haber documentado desplazamientos reiterados de Chalita hacia ese lugar durante horas nocturnas y parqueando su coche en un estacionamiento reservado a los socios del club, hasta una decena de veces en un mes. Al ser confrontado por los hechos, varió la frecuencia a “dos veces por semana”.
También se da cuenta de una cuenta bancaria conjunta mantenida durante años con su antigua secretaria parroquial en Míchigan, con un superávit de 40.000 por depósitos de Chalita, y una relación de cercanía personal, como visitas de la mujer a Toronto (Canadá), donde ella se quedaba en un hotel o en la casa de él; o que cuando él fue trasladado a San Diego, ella se mudó también, y va a visitarla hasta varias veces por semana, entrando a su casa por la cochera y tratando a los hijos de ella como si fueran los suyos.
Inclusive, hay fieles denunciando que Chalita realizó prácticas de quiromancia (lectura de manos) durante una peregrinación, que supuestamente había aprendido como seminarista. La quiromancia es un género de adivinación (perteneciente a la superstición), que está prohibida por la Sagrada Escritura al ser contraria al Primer mandamiento de la Ley de Dios: «Yo soy Yahvé tu Dios. No tendrás otros dioses delante de Mí», y que incluso Bergoglio llamó «una idolatría de nuestro tiempo» en el 2018.
El proceso canónico fue encargado por el Dicasterio para las Iglesias Orientales al arzobispón de Los Ángeles, José Horacio Gómez Velasco.
Shaleta ha presentado su renuncia a la eparquía a mediados de Enero a solicitud del Vaticano, pero esta no le ha sido aceptada. En parte porque el controvertido patriarca caldeo Luis Rafael Sako mantiene reserva sobre las acusaciones calificándolas de desconfianza y descrédito hacia él y producto del “puritanismo” estadounidense en materia de administración financiera, y mueve fichas en Roma e Irak para que, si no permanece en San Diego, tenga un cargo en la Curia Patriarcal de Bagdad.
Chalita es amigo del patriarca Sako, que le obtuvo el nombramiento como eparca de San Diego. A cambio, él sostiene el ministerio de Sako en Irak, país donde es blanco de críticas por su postura política.
Creada en 2002 tras la división de la Eparquía de Detroit, la Eparquía Caldea de San Pedro Apóstol de San Diego abarca la mitad occidental de Estados Unidos, contando con 70.000 fieles y 20 clérigos. Fue además la primera diócesis caldea en adoptar la reforma del rito caldeo de 2006 por el patriarca Mar Manuel III Dely (y la única que la conservó luego de otra reforma ¡ocho años después! por su sucesor Mar Luis Rafael I Sako, siguiendo el capítulo 39 del Sínodo para Oriente Medio de 2010), en el marco de la “novusordización” que se ha presentado en los ritos orientales después del Vaticano II.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Los comentarios deberán relacionarse con el artículo. Los administradores se reservan el derecho de publicación, y renuncian a TODA responsabilidad civil, administrativa, penal y canónica por el contenido de los comentarios que no sean de su autoría. La blasfemia está estrictamente prohibida, y los insultos a la administración constituyen causal de no publicación.
Comentar aquí significa aceptar las condiciones anteriores. De lo contrario, ABSTENERSE.
+Jorge de la Compasión (Autor del blog)
Jorge Rondón Santos (Editor colaborador)